El texto completo, así como recursos y links para profundizar en el tema, lo puedes encontrar en el boletín, al final de esta página
Sobre los sucedido en el aeropuerto de Malpensa (Milán) terminal 1, pista de despegue el 20 de marzo de 2024.
El 20 de marzo deportaron a Jamal, compañero y amigo marroquí emigrado en el territorio italiano. La información de su repatriación forzosa llega desde dentro de los muros de castigo, un dentro que todavía no pierde la esperanza y confía, quizás cada vez más, con la solidaridad que supone comunicarse con quien está fuera de estos muros. Algunas de las personas con las que Jamal estaba encerrado en el CPR -los CIES en España- de Gradisca d’Isonzo (Trieste, Italia) se pusieron en contacto a través de un teléfono móvil con algunes compañeres de Jamal en Turín, les informaron que habían sedado a Jamal con psicofármacos para poder meterlo en un avión contra su voluntad y deportarlo a Casablanca, Marruecos. Les compas tenían una dirección y un posible horario como información de esta deportación y no podían no intentarlo. Esto que viene a continuación es el escrito de elles del 20 de marzo 2024. “No podíamos hacer más que tentar esta suerte y descubrir así que es posible hacerlo. Vista desde fuera la máquina de expulsión del estado debería parecer una fortaleza inatacable fundamentada en el racismo, construida con los ladrillos de la injusticia social y asentada con el cemento del silencio de todos los que aceptan lo inaceptable. A veces basta poco para tirar abajo estos muros deshumanizantes que silencian la violencia y avalan lo inaceptable. A veces basta con lanzar el corazón más allá de una puerta de emergencia para encontrarse corriendo a los pies de un avión, a veces basta mirar a los ojos a quien lo pilota y recordarle que está deportando a una persona forzosamente, que está siendo partícipe de una maquinaria racista que funciona gracias a una obediencia ciega y la mera indiferencia.
Mientras unos no se privaron de cumplir como siervos el papel de colaboradores con la violencia racista consintiendo la detención de Jamal y de tantas otras personas migrantes, ayer un piloto lo hizo. Que en este avión -a diferencia de lo que creíamos- la persona que iba a ser deportada no fuese nuestro compañero Jamal poco importa. Lo que vale la pena es tener en cuenta que la máquina de expulsión del estado puede ser boicoteada, que la creatividad que nace del impulso de la lucha, de la rabia y del amor puede romper el muro de indiferencia y mostrar las brutales contradicciones en una pista de despegue. Tan reales que no se pueda hacer más que tomar acción.
La única cosa que podemos decir es que lo que ha sucedido en Turín y en Malpensa es potencialmente replicable y reproducible. La lucha contra la máquina de expulsión y ladetención administrativa es posible y real en sus objetivos y perspectivas. Sabemos que a la represión se responde con la lucha, como nos enseña la resistencia palestina todos los días. No serán ni los golpes de hoy, ni la deportación ni la cárcel los motivos que puedan parar esta lucha y el amor que nos une a esta.” El objetivo de compartir estas experiencias en otras latitudes es solidarizar en las luchas contra las fronteras e inspirar los posibles bloqueos y evasiones que partan de una reflexión sobre las políticas migratorias que se están tomando en una Europa cada vez más racista y clasista. Estamos ante el suicidio moral de occidente, la indiferencia de esta parte “civilizada” del mundo con respecto al genocio en Palestina
esta provocando una incredulidad en cuanto a lo que a derechos humanos respecta, y con los que a Europa se le llena la boca.
No contentos con esto, las nuevas medidas en las políticas fronterizas de la unión europea se radicalizan siempre más, imposibilitando la inmigración para mantener su posición como norte explotador que siga expropiando las tierras y las vidas que considera desechables. En abril de este 2024 se aprobaran las nuevas políticas migratorias de la unión europea con unas medidas que asustan cada vez más y a las que deberíamos reaccionar de la misma forma violenta que lo hacen ellas.
A Jamal, ahora en Marruecos,
deportado por el estado italiano. A su libertad.
A Josto, Ele, Miri y Peppe,
hoy ya fuera de las cárceles italianas, pero acusades
de resistencia e irrupción de los servicios públicos
por haber corrido al lado de aquel avión.
Que de los CIE queden solo ruinas.
Fuego a las prisiones.
Libertad para todes
